Y comienzan los ensayos… Esta es una profesión bastante abstracta aunque igual no lo parece, y digo que es abstracta porque nunca he tenido la sensación de tener algo concreto, aparte del propio currículum, y es que cuando acabas un trabajo nunca sabes si te van a volver a llamar o se van a olvidar de ti una temporada, da lo mismo que ganes premios o que tu trayectoria sea sólida como el hormigón; no sabes ni cuando ni quien te llamará.

Una vez que te han llamado, (bendito sea el universo que te sigue ofreciendo la oportunidad de ganarte la vida haciendo lo único que sabes hacer y por lo que has dado y das tu vida) te lees el libreto, guión o lo que te haya caído, y ahí empieza todo.

Cada proyecto para mi, es una novedad total, no puedo compararlo con otro, aunque trabaje con un director o compañeros ya conocidos, como es el caso de 5 Y ACCIÓN. El personaje es nuevo y yo nunca soy la misma que la semana pasada, nunca soy la misma que ayer, por lo tanto cuando me enfrento a un nuevo proyecto y personaje me entra un vértigo de abismo porque no sé como va a ser.

A veces lo leo y lo tengo clarísimo, me viene una imagen concreta de quien es la mujer en cuestión y solo tengo que convertirme en ella; su imagen física, su forma de andar, de moverse, de hablar, su tono, su acento… su energía.

Yo trabajo con energías, para mi una persona suelta un tipo de energía al moverse, la energía que produce cada ser humano es diferente, por eso no hay dos personas iguales, ni dos energías del mismo color… algunas se parecen pero nunca son idénticas, por eso aunque a veces parece que te están dando el mismo personaje, nunca lo es, porque no hay dos seres humanos iguales y no hay dos personajes idénticos, no me da miedo que me encasillen. Nunca he sentido que me hayan dado el mismo personaje.

Pues bien, el problema está cuando no me viene clara esa imagen en el momento del análisis. No la veo, o veo varias imágenes que no tengo ni idea de como unir, y empiezan los ensayos… Esto es exactamente, lo que me ha pasado en estos ensayos que ahora estoy disfrutando.

¿Qué hago? Bloquearme. Tensarme. Matar la creatividad. Por este orden o en otro similar. El director, Javi, está marcando. Yo ya sé como trabaja, el marca a saco, la intención, el ritmo y el gag… ahora, tienes que tener muy claro desde dónde lo haces porque si no el ensayo se convierte en una tortura. todo suena falso, porque lo es, y son muchos los directores que necesitan que el personaje lo traigas de casa rematado antes de empezar a trabajar, que no les gusta que te pongas a buscar nada en un ensayo, quieren ver el resultado y lo quieren ya. Están en su derecho, no contratan a una actriz profesional y con 20 años de tablas en comedia para que ahora se ponga a buscar…

Así que me encierro los días libres para ver cual es el problema; doy con el. El personaje es un secundario, que entra y sale constantemente de escena, me cuesta desarrollarlo porque no tiene desarrollo, y podría ser de muchas maneras, no está acotado. Lo tengo que acotar a partir de lo que me da mi director, de lo que él necesita para contar su historia, no de lo que me apetece hacer a mi. Desde la escuela de interpretación me enseñaron que el director manda. Su propuesta prevalece sobre la propia porque el es el dueño de la historia.

Así ha pasado la primera semana de ensayos, yo perdida haciendo lo que podía pero sin una base, porque la propuesta que llevé, no me salía. Mira, en casa me salia de lujo pero al llegar a los ensayos era incapaz de ejecutarla. Así que la tuve que deshechar y quedarme en vacío ( igual más adelante en otro proyecto vuelva a intentarlo quizá con algún director que empiece los ensayos con proceso de búsqueda de personaje; no es el caso…).

Hasta que llegó la vestuarista, en esos días yo empezaba a encontrar algo, el personaje estaba flotando por la sala y estaba a punto de empezar a entenderlo, y entonces hablamos del personaje las dos, ella me dio la imagen que necesitaba para ver con claridad la energía de la «personaja» que tengo entre manos. Estos momentos para mi son mágicos, porque demuestran como nuestro trabajo no lo hace uno solo en su casa, a veces un peluquero, una maquilladora, una vestuarista, te dan las claves de tu personaje haciendo que la sonrisa vuelva a tu cara y el imaginario vuelva a funcionar.

(Continuará)

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