Hay veces que la muerte de Lorca se me hace insoportable. Alguien lo nombra, y se me encoge el corazón como si de un familiar amado se tratara. Acabo de sentir esa punzada de dolor al leer una frase. Se me saltan las lágrimas y vuelvo a preguntarme; por qué me pasa algo así, por qué me afecta tanto algo tan lejano y distante.

Conocí la obra de Lorca siendo muy pequeña, en el colegio con una profesora de literatura que lo amaba. Era particularmente curioso, yo estudié en colegio de monjas y cuando en teatro quisimos representar: “El amor de don Perlimplin con Melisa en su jardín”; nos lo prohibieron. Sigo con ganas de hacer uno de sus duendes.

Para mi Lorca es uno de nuestros grandes genios, pero escribía teatro, nada comparable a El Quijote. Me costó mucho leerme el Quijote, devoré la obra de Lorca; teatro, poesía y prosa.

Siempre pienso en toda su obra que no leí, en cómo es capaz alguien de ordenar matar el talento. En esto no conozco ideologías.

Hace uno días se me encogió el alma en la zarzuela. Estaba disfrutando como hacía mucho tiempo viendo a Paco León pilotando desde el escenario “Cómo está Madriz”, un espectáculo sublime dirigido por Miguel del Arco con presupuesto de Zarzuela pública.

En un momento Paco habla en su sueño, con Antonio Machado y se despide de él “pidiéndole que se lleve al desconocido García Lorca”. Esta frase entrecomillada es la que acabo de leer y me vuelve a doler.

Me gustaría que el mundo se tiñera más de esta sensibilidad; fuera de prejuicios, fuera de intereses, de ideologías, de clases, de fronteras.

Que todos viéramos la importancia de nuestra cultura; de sus escritores, sus pintores, sus cronistas, sus actores, sus iluminadores, sus directores de escenas o de cine, sus bailarines, sus técnicos, sus ayudantes, sus meritorios, sus vestuaristas maquilladores y escenógrafos, sus escultores, sus educadores, sus artesanos y todos los que dedican su vida a embellecer y darnos otras versiones de la realidad que compartimos.

No entiendo el odio que suscitan las subvenciones a la cultura. No lo entiendo.

Me duele ver a compañeros con un talento inmenso para escribir, llenos de premios hasta las orejas dando clase y haciendo de todo para sobrevivir, de todo menos escribir; no tienen tiempo físico ni mental. Me parece imposible poder escribir sin tiempo. Por supuesto escriben, pero yo me pregunto; ¿no nos estaremos perdiendo otro Lorca? ¿No es, esta falta de apoyo social, un atentado a nuestra Cultura?

Nos quejamos de la xenofobia, del racismo, del sectarismo, de los feminicidios en todas sus formas, de la homofobia, de la falta de cultura cívica de todos nosotros.

¿Me puede explicar alguien cómo enseñar a un niñ@ todo esto si no accede a la cultura?

La cultura es tan imprescindible para la sociedad como comer, como respirar.

¿Me puede decir alguien cómo podemos evolucionar si ella, cómo adaptarnos al mundo que está por venir?

Lo que recordamos y queda de las culturas milenarias es eso; su cultura y su ciencia. De sus pensadores y filósofos emanan sus estructuras políticas, económicas y sociales.

Si no hay tiempo para escribir, menos lo hay para pensar.

Lo público debe apoyar y fomentar su cultura con el dinero de todos, igual que sus estructuras e infraestructuras, su sanidad, su educación, su defensa, su agricultura o su industria.

Lo básico es que no adoctrine ni censure.

En cultura, como en educación o pensiones, debe haber un pacto de todos los partidos para poder hacer planes culturales a largo plazo que no tengan que ver con ideologías y partidos. No quiero que lleguen unos políticos para que subvencionen a los “supuestos nuestros”. Quiero que lleguen los políticos que subvencionen a los mejores, sean de la ideología que sean. Y que los comités de selección los formen los mejores, no los políticos.

La política ha metido las zarpas en todo, no solo en la caja. Si suben estos: trabajan unos. Si suben los otros; trabajan los suyos.

Cada vez que cambia el color echan a unos para poner a los suyos.

Se tiene que acabar con esto. Es la politización de la cultura lo que ha hecho que se odie su apoyo desde el Estado. Hay mucho por hacer para que la sociedad entienda lo importante que es la cultura y su apoyo para el desarrollo completo de ellos y los que vienen detrás; sus hijos.

Gracias a Miguel del Arco y a todo el equipo de “Cómo está Madriz” por dejar en nuestro recuerdo este grandioso espectáculo con orquesta en directo y más de 50 personas en el escenario. Un espectáculo inolvidable que nos recuerda nuestra historia y nos hace ver nuestra ciudad desde otro ángulo. Un espectáculo que sería imposible sin el dinero público, sin el dinero de todos.

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