Vivimos en un mundo despiadado, lo que vale es lo que tienes y la acumulación de capital a cualquier precio es recibida con aplausos por la sociedad, los grandes empresarios sin escrúpulos, son esos prohombres que ganan cifras disparatadas a costa de la globalización de los mercados pero no de los derechos y tienen fundaciones para que todo el mundo sepa que son de “los buenos”. No creo en  esta forma de crecimiento, es legítimo y hace evolucionar la economía, pero no veo como hace evolucionar a las personas. El mundo está cambiando, internet lo ha cambiado todo, como estamos viviéndolo no somos conscientes de hasta qué punto este cambio nos lleva hacia otro mundo, y no tengo ni idea de hacia dónde nos llevará todo esto. Ahora, si tengo claro donde me gustaría que nos llevara. Es verdad que cada uno de nosotros no puede cambiar el mundo, pero si puede cambiar “su” mundo. Si nadie tira papeles al suelo, el suelo está limpio. Esto es así. Por eso en los últimos tiempos pienso mucho en qué tipo de empresas y sitios gasto mi dinero, parece imposible ser ético con los gastos, pero en realidad es más fácil de lo que parece. El mundo de las cooperativas ha llegado para quedarse, en una cooperativa todos se hacen responsables de los resultados porque todos son la empresa. Y cada uno de nosotros puede formar parte de ellas y hacerse responsable de mejorar su mundo. Y hoy os voy a recomendar una cooperativa de energía.

Los españolitos nos sentimos estafados en muchas cosas pero en el tema de la energía nos sentimos estúpidos, básicamente las eléctricas han dicho al estado: esto cuesta la luz y si no quieres subirla tendrás que pagarme la diferencia. Esto ha hecho que adquiramos una deuda eterna que vamos pagando en cada factura, una deuda que habría que auditar porque ningún gobierno se ha parado y le ha dicho a las eléctricas: perdone ¿me podría decir por qué le cuesta tan caro producir la electricidad?, ¿cómo calculan ese precio?. No me voy a meter en por qué no lo han hecho y ahora tenemos una deuda que igual es ficticia, ni tampoco en la ley que han intentado colar y que nunca verá la luz, del peaje por autoconsumo. Solo os voy a contar que hay otra forma de producir y vender electricidad: las cooperativas de consumo eléctrico. Som energía (www.somenergia.coop) es una de ellas, la más antigua y conocida y la que más está creciendo, para contaros quienes son voy a dejar que hablen ellos:

“Som Energia es una cooperativa de consumo de energía verde sin ánimo de lucro. Nuestras principales actividades son la comercialización y producción de energía de origen renovable. Estamos comprometidos a impulsar un cambio del modelo energético actual para conseguir un modelo 100% renovable.”

Hacerse de la cooperativa cuesta 100 euros, un cooperativista no lo es si no aporta capital, este dinero es amortizado en un plazo razonable, ya que los precios de la electricidad son algo mejores, y aunque la diferencia no es mucha, en cuanto a ahorro económico, por lo menos uno sabe que está dándole su dinero a una cooperativa que no quiere especular ni necesita beneficios millonarios para repartir entre sus accionistas, que son los que realmente mandan en las grandes empresas eléctricas no sus clientes, una cooperativa a la que perteneces y nunca saldrá a bolsa.

El mundo está cambiando y no sabemos hacia dónde va a ir, pero lo que sí sabemos es que si todos hiciéramos un consumo consciente y responsable puede que no cambie el mundo pero, indudablemente, cambiaría nuestro entorno

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