José Manuel Carrasco ha juntado esta semana a un grupo de locos para hacer su último corto. Un grupo de locos que le seguiríamos al fin del mundo, porque trabajar con él es sencillamente un placer, un placer duro, pero placer.

Trabajar con los amigos por amor al arte, es siempre una tarea de riesgo, lo asumes puesto que puedes enterarte de quien es tu amigo de verdad y que no te guste. Pero los artistas lo hacemos constantemente, porque muchas veces nos ponemos al servicio de otros sin pensar en el dinero, solo pensando que sin nosotros no se podría llevar a cabo un proyecto que merece la pena, evidentemente no es la manera ideal de trabajar, la cultura debe pagarse, y sus gentes deben cobrar, pero a veces no queda más remedio que ser generoso. Lo que sí sabemos todos es que trabajar con un sueldo o regalar nuestro trabajo no se diferencia en nada. El nivel de exigencia y la profesionalidad es la misma. Una vez que se acepta un proyecto es con todas sus consecuencias, se cobre o no. Por ello uno debe decidir con quien realiza ese acto de generosidad y con quién no.

Aunque he trabajado ya siete veces con José Manuel, nuestra amistad se refuerza con cada trabajo. Es cierto que siempre me cuesta volver a colocarme en el sitio de: Ana, manda él, cállate la boca y trabaja. Porque José Manuel te hace sudar, no le vale nunca aquello que todo el mundo sabe que haces divinamente; él siempre quiere ver lo que no has visto ni tú. Y siempre lo consigue. Cada vez me pongo en sus manos más aterrorizada, porque creo que ya no voy a tener nada nuevo que mostrar, o que esta vez me voy a bloquear…etc… pero no es así, siempre surge la magia, ese minuto mágico en el que me acorrala y entro en zona de: no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, pero lo hago. Después cuando veo los trabajos no sé cómo he hecho lo que hago. Lo que decía: Magia. Una magia que se podría definir como: entendimiento entre profesionales.

Este entendimiento, como buen director, él lo consigo con todo el equipo, un equipo que se implica y siente que forma parte de algo grande, por muy pequeño que sea en apariencia el proyecto. Todos nos despedíamos cuando acabo el rodaje como si hubiéramos vivido una experiencia que ha modificado nuestras vidas. Porque tanto en la vida como en el trabajo, eso es lo que consigue la gente grande: conmoverte y modificarte.

Lo que se está haciendo desde el mundo de la cultura con el cine y el teatro en este país es un canto a la generosidad y la supervivencia. En vez del clásico sálvese quien pueda, en el mundo de la cultura estamos todos levantando curro sin medios, con apoyos mínimos y con la responsabilidad de que alguien tiene que hacerlo, poniendo cada uno lo que tiene y apoyándonos los unos a los otros.

José Manuel, está levantando sus proyectos con su propio capital, con pequeñas ayudas y por supuesto con el trabajo de mucha gente que cree en él y en lo que hace. En otro país una persona de su talento y su capacidad de trabajo estaría produciendo obra sin parar. Sería maravilloso que la cultura no solo nos interesara a los profesionales de la misma, sería maravilloso que la sociedad tuviera la misma conciencia que nosotros de que la cultura es uno de los pilares de nuestra sociedad al mismo nivel que la sanidad y la educación, que es deber de todos apoyarla y fomentarla puesto que será lo que quede cuando todos nos hayamos ido, y es un instrumento de evolución social.

Me entristece pensar que personas como José con talento para escribir, o creadores de cualquier ámbito, no tengan tiempo para crear porque necesitan echar muchas horas de lo que sea que tenga que hacer para sobrevivir, y reunir dinero para poder levantar el próximo proyecto. ¿Cuánta obra escrita y creación artística nos estaremos perdiendo porque nuestros creadores tienen que trabajar de sol a sol en cualquier cosa para poder mantenerse?

Si hay algo que representa nuestro idioma son las grandes obras que se han escrito en castellano. Cuando la cultura se ningunea, no es que desaparezca, porque la necesidad de crear acaba superando los obstáculos, pero la realidad es que sin apoyos a la creación perdemos parte de nuestro futuro patrimonio cultural. Y estos apoyos deberían venir de lo público, que es de todos, y de una sociedad civil concienciada de la importancia de la cultura para el desarrollo de las cabezas pensantes. Pero cuando se ha dejado de invertir en investigación, se recorta en sanidad y educación, qué vamos a exigir los mundos de la cultura.

En este momento, además del corto VIDA EN MARTE que tiene que acabar hacia finales de noviembre y que se podrá ver en la apertura del Festival de Medina del Campo en marzo, tiene dos funciones en cartel: TODO IRÁ BIEN, en el Teatro Lara, una comedia negra sobre el suicidio que ha escrito el mismo y dirigido con un gran resultado que está llenando el teatro, y DINERO NEGRO una comedia de encargo que ha triunfado en el teatro Amaya. Además da clases de interpretación en diferentes espacios.

Puedes ver sus trabajos de imagen en su canal de vimeo.

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