Si tuviera poder obligaría a todo el mundo a leer este libro. Es necesario, divertido, elocuente, honesto, salvaje, políticamente incorrecto y muy feminista.

Leerlo ha sido tremendamente revelador para mí.

Hace tiempo que se había instaurado en mi cabeza la imagen de las feministas exaltadas como algo negativo, mujeres con la cabeza rapada quemando sujetadores al grito de nosotras parimos nosotras decidimos, no me sentía en absoluto identificada con ellas, adoro los tacones, jamás quemaría mi lencería y para mi ser femenina y jugar con esas armas es algo a lo que no a renunciar nunca.

Este interesante libro me ha reconciliado con un movimiento imprescindible para la evolución natural del ser humano, el femenino y el masculino.

Así que como dice Caitlin Moran ahora mismo me subo a una silla y grito: SOY FEMINISTA, por el bien de la humanidad seas hombre o mujer, tú también deberías hacerlo.

Porque ser feminista no es querer implantar el poder femenino sobre el masculino, es simplemente equilibrarlos, porque la liberación de la mujer libera al hombre y a la mujer que lleva dentro igual que nos lleva a nosotras a conectar con el hombre que hay en nuestro interior.

Quien piense que la igualdad ya se ha conseguido es que no tiene ojos para ver. No hay más que fijarse en lo que ganan las estrellas de Holliwood para darse cuenta, la que más cobra en la actualidad gana la mitad que el hombre que más cobra.

Todos sabemos que las mujeres cobramos menos que los hombres, todos sabemos que ellos pueden envejecer y nosotras debemos estirarnos, todos sabemos que ellos con sobrepeso son los encantadores fofisanos y nosotras unas gordas que deberíamos dejar los dulces, todos sabemos que los hijos deben ser más nuestros que suyos, todos sabemos que una mujer que prioriza su carrera profesional por delante de sus hijos es considerada, hasta por ella misma, una mala madre, y ellos simplemente hacen lo que tienen que hacer, todos sabemos que un actor que se tire a todas las mujeres que le parezca es un golfo encantador que hace una labor social y la actriz que haga lo mismo es un trepa que utiliza su coño para medrar y a la que es mejor que no dirijamos la palabra porque está mal vista….

Me enferman estas situaciones que además se dan por hecho como inmodificables porque las extendemos nosotras.

Estoy harta de escuchar a mujeres hablar mal de mujeres que follan con libertad, harta del machismo encubierto, harta de los estereotipos encubiertos en los que yo misma caigo.

Por eso este libro es un gran libro, sencillo, directo y muy salvaje.

Su capítulo sobre el aborto es lo más auténtico que he leído en mucho tiempo sobre el tema y me ha hecho ver hasta qué punto es un tema tabú.

Como dice la autora al final del libro en realidad se debería llamar “como ser un ser humano” porque ser mujer o ser hombre no marca la diferencia, la diferencia la maraca una sociedad patriarcal que nos tiene bien jodidas.

Es posible que tu pienses, seas hombre o mujer, que no va contigo, pero va con cada uno de nosotros porque si pensamos en ser un ser humano: ¿por qué tiene que haber diferencias? Es cierto que las hay, las físicas. Pero por qué  porque tengamos la regla y la capacidad de parir tenemos que cobrar menos, ser jóvenes eternamente, dejara de existir a partir de los 40, sentirnos culpables si nos separamos de nuestros retoños o no los tenemos nunca, ocuparnos de las casas aunque trabajemos, ocuparnos de los enfermos de una familia, ser sensibles y dulces, no gritar que está feo, jamás ser autoritarias, no desentona, saber de moda, llevar tacones, vestir como diosas, tener siempre el pelo hecho, maquillarnos, estar guapas en el interior del hogar o cuando hacemos la compra, competir por hombres que ni queremos ni necesitamos… etc… etc… etc…

Es agotador y absurdo.

Y si eres de los hombres que piensan que os vamos a comer con patatas en cuanto tengamos el poder de verdad y que nos vamos a vengar por todos los siglos de represión hacia nosotras que van escrito en nuestro ADN… es que tienes que hablar más con la mujer que llevas dentro. Porque aunque tengamos diferencias físicas todos llevamos un hombre y una mujer dentro de nosotros y muchos ya lo se han conectado y están de nuestra parte porque es la suya propia.

Acabo este post haciendo algo que le va a caer mal a muchas mujeres pero que considero totalmente necesario.

Hay que imponer las famosas cuotas de paridad, no solo en el Estado si no en los consejos de las grandes empresas.

Es un paso obligado.

¿De verdad alguien se cree que las mujeres no llegan a los consejos de dirección porque no hay mujeres preparadas para esos puestos? Y un cuerno.

Ellos no nos quieren en los gobiernos, no nos quieren en los puestos decisivos y si llegas te puedes esperar un cachete en el culo tras el comentario: es mi secretaria, a modo de chiste cuando eres una lata ejecutiva. Y no me digáis que ya se ha conseguido porque Ana Patricia Botín dirige el Santander o porque la Merkel dirige Europa. Todos sabemos Que Anita está allí primero por ser hija de su padre, imprescindible el apellido, y en Alemania manda su ministro de economía que es el que realmente parte el bacalao.

Chicas, en particular y hombres evolucionados en general, hay mucho que hacer.

Súbete a una silla y grita: SOY FEMINISTA

La evolución del mundo depende de ti.

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